ZARABANDA
LA IDEA
A finales del año 2008, la Junta de Castilla y León después de haber puesto en marcha con gran éxito el Centro Cultural Miguel Delibes, edificio que alberga entre otras actividades la danza, la música y las artes, decide que necesita una gran actividad como es la gastronomía, tanto para ensalzar más si cabe dicho edificio como para dar servicio a las actividades que en este edificio tan espectacular se realizaran.
Se necesita un grupo de gran experiencia empresarial así como de alto prestigio gastronómico que pueda desarrollar un proyecto que englobe la explotación del restaurante gourmet, cafeterías y catering de tal emblemático edificio.
Dos profesionales de primera línea en el sector de la restauración con dimensión internacional, han conseguido un equipo sólido y han conformado una sociedad que se preocupara de dar contenido gastronómico a este espacio lúdico donde se dan cita la música, la danza, conciertos, congresos… y actividades propias de una sociedad civil como es la vallisoletana y la castellano y leonesa.
Ovidio Fernández y Jesús Ramiro, junto a sus hijos David Fernández y Jesús Ramiro Júnior, han constituido un equipo imbatible para sacar adelante un proyecto ambicioso como es este Restaurante Zarabanda que persigue ser un referente de alta gastronomía, además de buscar posicionarse entre uno de los mejores lugares del buen yantar en nuestra comunidad y en el conjunto del país.
El Grupo Obel y Ramiro`s, gracias a su buen hacer y a sus ideas innovadoras ofrecen una completa oferta gastronómica para todos los paladares con ganas de mejorar diariamente y con la ambición de alcanzar méritos gastronómicos. Ellos y todo su equipo elevan el listón de la restauración vallisoletana y castellano y leonesa; de modo que este Centro Cultural Miguel Delibes es conocido no sólo por las artes escénicas, sino también por el buen comer.
EL NOMBRE
La Danza y el baile en el siglo de oro español, fueron una práctica habitual en ambientes populares y cortesanos. El baile en dicho siglo, además de un entretenimiento, era un ritual de fuerte carga social y por ello era practicado por todos los sectores. En los ámbitos populares, siempre había tiempo y espacio para “organizar la zarabanda”.
La Zarabanda era uno de los numerosos tipos de bailes de los considerados de “cascabel” caracterizados por su coreografía desenfadada, movimientos alocados y acompañamiento musical con la percusión siempre presente. Otros eran los Canarios, Pollo Viejo, Villanicos, Polvicos, Zambapalos, Gambetas, etc.
A la Zarabanda se le suele atribuir origen castellano y se identifica con la járaca, tanto por el compás ternario utilizado como por los pasos de baile. Otros sitúan su origen en las Américas y relacionan su nombre con un instrumento allí utilizado,
A mediados del siglo XVI alcanza gran éxito tanto en España como en Italia. Las obras de Miguel Delibes están repletas de referencias a este “desenfrenado y endemoniado son” acompañado por guitarras y castañetas o castañuelas. Otros autores como Covarrubias o el Padre Mariana recalcan su carácter de baile alegre y lascivo que se hace con meneos descompuestos del cuerpo.
Es tal su éxito entre las clases populares que durante una época llega a estar prohibida. Hacia 1.583 se dictaba una ley prohibiendo cantar o recitar una Zarabanda bajo pena de 200 azotes y otros castigos.
La Zarabanda, al igual que la Gallarda o el Canario, pronto se incorporaron a los repertorios cortesanos aunque perfectamente adaptada a la seriedad y concepción de la danza palaciega y ajena a la alegre y azacaneada ejecución del ámbito popular. La Zarabanda, en este ámbito, aunque no pierde su compás original ternario, es de tempo lento y de movimientos pausados.
La Zarabanda, al igual que una parte significativa de los bailes populares castellanos, convenientemente adaptada pasó por derecho propio al marco de los grandes salones, escenarios teatrales e incluso llegó a ser admitida por la iglesia.
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